Miércoles 22 de Febrero del 2012

Columnistas | 27-12-2011 | Javier Torres

2012: Sin rumbo claro

A escasos días de terminar el 2011, el novísimo primer ministro, Oscar Valdés, no logra convencer a nadie de sus anunciadas capacidades para el diálogo, ni de su perfil técnico, ni tampoco de su estilo “duro” para el manejo de los conflictos y la firma de actas, que él termina suscribiendo solo, o acompañado con quienes piensan igual que él. Y tampoco ha hecho gala de diplomacia en las declaraciones que ha dado en relación al armamentismo de nuestro vecino del sur.

 

Así, en menos de veinte días, el Primer Ministro ha pasado de la afirmación enérgica y altisonante a una suerte de silencio obligado ante el temor de generarse nuevos problemas, cuando aún no ha podido resolver el conflicto por el proyecto Conga, donde ya no es aceptado como interlocutor, y donde lo más probable es que el gobierno nacional termine definiendo los términos del peritaje internacional a solas, y sin la legitimidad que requiere.

 

Pero el problema del Ministro Valdés es que Conga no es el único conflicto que tendrá que afrontar, ya que existe una larga lista de proyectos de inversión en diversas regiones del país, que seguramente generarán movilizaciones y protestas a lo largo del 2012. Y los movilizados ya saben dos cosas: que al Primer Ministro no le gustan las largas asambleas, y que prefiere la declaratoria de estados de emergencia. Y saben, además, que no existe mayor capacidad en el gobierno para organizar el diálogo, ni para una negociación que llegue a buen puerto. A lo que se suma que no se ve ninguna propuesta de cambio en la política de gestión de conflictos.

 

Así, el panorama del próximo año resulta bastante incierto, tanto para las grandes empresas que quieren desarrollar sus proyectos, como para quienes lideran las protestas contra estos, ya que en ambos casos perciben un gobierno que, detrás de un discurso cercano al autoritarismo, es bastante débil e inconsistente, y que solo repite hasta el hartazgo que busca “la inclusión de los excluidos” a través de programas sociales.

 

Por todo lo dicho, el principal problema, no solo del Primer Ministro sino también del Presidente Ollanta Humala, no es la militarización, el autoritarismo, la derechización o el pragmatismo, sino la indefinición del rumbo a tomar, y esta puede tener graves consecuencias, tanto para la política como para la economía de nuestro país.

 
Javier
Torres

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